LA PANADERIA

Friday, December 23, 2005

Manifesto Anti-Navidad


Navidad... esa terrible época del año que entre lemas de paz y amor propuestos por los medios de comunicación que lo único que quieren es aumentar las ventas de sus clientes publicitarios, desenmascara todas las miserias humanas disfrazadas de normalidad. Aumentan la ira (demonios, no encuentro el regalo!!, o muchachito de porras no me hagas llegar tarde a la posada!! o estoy furioso con fulanita porque aunque yo le di regalo ella no me dio nada!!), la envidia (por qué no me dieron ESO a mi??), la gula (a diario almuerzos, cenas, cafecitos, chocolates, desayunos, you name it!!!), la pereza (dejando todo a última hora, por supuesto), la avaricia (de los comercios, los ladrones, los guardianes con sus años viejos), la vanidad (todos queremos ser los más guapos y fashion y gastamos dinerales en cachinas nuevas, accesorios, y peluquería, etc) el único que creo que no aumenta es la lujuria porque cómo?? hacer algo así en NAVIDAD?? qué horror!!!! En todo caso, Jesús queda relegado a una figurilla en un pesebre en un rincón mal iluminado de las casas en las que abundan los antes mencionados pecados capitales. Que, si lo pensamos, fue más o menos como en la noche de su nacimiento... Ha cambiado la situación con los siglos? No creo. Por otro lado, hay pocos que si se organizan para hacer un par de gestos generosos movidos por el tan nombrado espíritu navideño... para luego volver a sus vidas mediocres y egoistas con la conciencia tranquila. A qué voy con todo esto? A que es nuestra decisión dejarnos llevar por el falso espíritu navideño y hacer todo lo anterior, o rebelarnos y decidir cambiar, no solo por este par de días, sino for good... no tiene que ser la gran cosa, puede ser un detalle (i.e., no gruñirle al mundo al levantarnos por la mañana, o procurar tener más ordenado el closet, pegarnos una borrachera menos al mes, dedicarle media hora más al estudio o al trabajo en vez de navegar sin rumbo por internet, o darle un abrazo aunque sea una vez a la semana a nuestra mami, visitar a la abuelita... hay TANTAS COSAS!!). Espero se unan a mi manifesto anti-falsedad, y vivan su navidad de corazón... les apuesto que se sentirán más felices. Un besote y feliz navidad a todos.

Padme

Saturday, December 10, 2005

La Supremacía de las Panaderas


Ultimamente se han levantado controversias acerca de la posibilidad de permitir a los choripanes, o los chicos, postear sus pensamientos, comentarios, ideas, en el prestigioso blog de las Panaderas... El tagboard de la página principal se ha llenado de opiniones al respecto, ya que los chicos piden igualdad de derechos, y las panaderas queremos reservar la exclusividad femenina del blog. Nuestras razones: como chicas, teniendo mentes más agudas, perceptivas y creativas, podemos contribuir con ideas y comentarios que enriquecen nuestro diario vivir y nos invitan a reirnos de nosotros mismos, a reflexionar sobre las cosas de la vida (las importantes y las no tan importantes), y nos alegran el día. Los chicos, como hemos podido apreciarlo en ciertos comentarios del tagboard, tienen una ineludible tendencia hacia lo burdo, cosa que se refleja en los inputs grotescos y faltos de gusto que hacen algunos, que además no contribuyen en nada (aunque ellos dicen que son chistosos... we beg to differ). Así que chicos, si les interesa postear, pueden empezar a demostrar que tienen algo más en la cabeza que patanadas e imágenes de Paloma desnuda, y que pueden ilustrarnos con sus puntos de vista, que por cierto nos interesan mucho. Mientras no lo hagan, se mantendrá la innegable supremacía de las chicas más maravillosas que existen... VIVAN LAS PANADERAS!!!

Sunday, December 04, 2005

De por qué me pinté el pelo de rubio


Fue un jueves por la tarde, justo al terminar de hojear la última Cosas sentada en la cómoda silla frente al espejo de la peluquería, cuando se me ocurrió preguntarle a quien estaba a cargo de librarme de lo que por 23 años de mi vida había sido mi color natural de pelo y transformarme en rubia " Por qué cree usted que las mujeres se pintan el pelo?" A lo que ella sonrió, aparentemente contenta de tener la oportunidad de compartir la sabiduría de más de treinta años en el negocio de la belleza, y respondió "Porque nadie está contenta con lo que tiene... las que son morenas quieren ser rubias, las que son rubias quieren el pelo rojo o negro... Las mujeres somos así". Esta respuesta me sorprendió un poco... esperaba oir algo así como está de moda, o a veces nos provoca cambiar un poco de look, o mucha gente quiere renovar su apariencia para un evento especial. Nadie está contento con lo que tiene. Se puede decir, entonces, que el querer vernos como otras personas no es siempre, como yo pensaba, resultado del lavado de cerebro al que nos someten los medios de comunicación para dirigirnos al consumo, sino de la necesidad intrínsecamente humana de cambiar de rol, de buscar tener lo que la naturaleza no nos dio, aún cuando esto signifique comprometer la salud de nuestro pelo con duros químicos, el balance natural de nuestro metabolismo con dietas irracionales, e incluso nuestra vida en un quirófano. Así, mientras nosotras las latinas sufrimos tratando de deshacernos de nuestras voluptuosas curvas y aclarando nuestro pelo oscuro, una pálida sueca, por ejemplo, visita con regularidad la cámara bronceadora por un poquito del color dorado de nuestra piel, y hasta se somete, si sus medios lo permiten, a una cirugía con el fin de obtener un derrière más generoso.
Así también, los distintos estereotipos propagados por la sociedad acerca de que la apariencia de una persona tiende a delinear su comportamiento (las morenas son misteriosas e inteligentes, las rubias son más superficiales pero se divierten más), nos afectan a un nivel inconsciente, tanto así que un día nos despertamos sintiendo la necesidad imperante de romper nuestro chanchito y correr a la peluquería para comprobar qué tan ciertas son estas afirmaciones. Encima de todo esto, es una verdad bien sabida que todo lo que no es común nos llama tanto la atención... es decir, los reflejos de una melena dorada voltean tantas cabezas aquí como lo harían los de un pelo negro en Noruega.
Pero regresando al punto inicial... por qué me pinté el pelo? La respuesta no es tan simple como quisiera... definitivamente, la mezcla de los factores que mencioné anteriormente influyeron en gran parte, pero digamos que prefiero pensar en mi decisión como un gesto generoso para evitarle una tortícolis a mi novio, quien, por confesión propia, no puede dejar de voltear la cabeza cada vez que una rubia, casi nunca natural, pasa por nuestro lado.