LA PANADERIA

Monday, February 06, 2006

El engaño de las vacaciones


Quién no ha soñado alguna vez, en medio de una estresante jornada de trabajo, con unas vacaciones interminables? qué NO harías si tuvieras unos días libres? de seguro aprovecharíamos para ponernos en contacto con gente que no vemos hace tiempos, o hacer todas esas cosas que vivimos posponiendo por falta de tiempo... Pero esto es un vil engaño; al final siempre resulta más atractivo estar echado hasta que la cama adquiera tu forma, con ninguna preocupación además de mejorar tu score en tu juego favorito de play station o miniclips.com, ver películas (que no necesariamente nos gustan) en la tele... etc. He tenido la suerte -o la desgracia, depende de como lo quieran ver- de contar con un extenso periodo sabático en estos últimos días (ejem, semanas). Al principio pensé que sería genial; pasarme todo el día tomando café con mis amigas y hacer un montón de cosas para las que nunca encontraba tiempo cuando trabajaba (leer El Quijote, terminar mi óleo de flores, escribir canciones...). Qué ilusa. Para empezar, no conté con la astucia de mis amigas, que obviamente tienen vidas que no giran alrededor de mi vagancia (por suerte o por desgracia, depende de como lo quieran ver); y en lugar de retomar mis proyectos me he dedicado más que nada a ponerme al día en la programación de TVCable, dormirme temprano, comer en exceso, entre otras cosas. Y en la categoría de otras cosas podemos incluir ciertas diligencias que en periodos largos de vagancia sirven como la excusa perfecta para sentirnos útiles: ir al banco, a la lavandería, cambiarle el aceite al carro, o cualquier cosa similar que sirva para llenar ese espacio entre las comidas. Cuando éstas se terminan (las diligencias suelen ser bastante breves cuando se tiene mucho tiempo), sentimos que hemos hecho tanto que nos merecemos un descanso... y ahí llega de golpe, como una masa gris, la pereza. El suspiro de costumbre y echarnos a la cama una vez más. Y otra partidita de solitario. Un snack. Revisar los mails. Vaya, llegó la cena! Otra película en el cable y luego a dormir de nuevo y así, el tiempo de las vacaciones se nos pasa hueveando, mientras nuestros bellos proyectos siguen arrinconados y llenos de telarañas. En todo caso, he tenido la oportunidad de comprobar que es completamente cierto que mientras más ocupados estamos, más tiempo tenemos. Y viceversa. Qué opinan ustedes?